Ayuntamientos 2.0

Historia

Iglesia de San Juan Bautista. Torre. Archivo Fotográfico del Instituto de Estudios Riojanos.

Los orígenes de Grañón se remontan a la construcción del castillo, a finales del siglo IX, por el rey de Castilla Alfonso III, sobre la cima de un cerro testigo situado al Noroeste de la villa, conocido también como Mirabel. Las primeras menciones a un castillo en Grañón datan del año 885 y las encontramos en la Crónica Najerense, tal y como señalan algunos estudiosos (AA. VV., Proyecto Petra. Memoria 1989, tomo II, p. 33). José Gabriel Moya, Begoña Arrúe y Julián Ruiz-Navarro (Castillos y fortalezas de La Rioja, Logroño, Caja de Ahorros de La Rioja, 1992, p. 236), indican el año 889 como la fecha de construcción del castillo de Grañón, el cual formaría parte de una línea defensiva junto a los castillos de Pazuengos, Cerezo, Cellórigo y Bilibio. La misión de esta línea defensiva era proteger los pasos de las Conchas de Haro, La Morcuera y Pancorbo, a través de los cuales los musulmanes penetraban para atacar los territorios orientales del reino astur-leonés. Al amparo del castillo de Grañón surgieron pequeños barrios o aldeas donde se fue estableciendo la población, como el de San Martín, del Castillo, San Miguel, Sparsa o Santa María.

Grañón aparece citada en la documentación desde épocas tempranas, generalmente vinculada a donaciones. Podemos mencionar como ejemplos el año 925, fecha en la que el presbítero Enneco donó al monasterio de Albelda la villa de Zahal. En el documento de donación aparece citada la "...via de Griñone..." y años después, en el 934, en el privilegio del conde Fernán González de los votos hechos a Santiago y San Millán por la batalla de Simancas, se menciona "...Grañón con sus aldeas...". Podemos señalar otros documentos, como aquel por el que el conde Fernán González donó a San Millán un monasterio en Grañón, fechado en el año 948, en el que puede leerse "...da un Monasterio in villa vulgo vocitata Grannione...".

Las referencias documentales a Grañón y su término son abundantes en siglos posteriores. El 18 de abril de 1052, el rey de Navarra, García, dotó la alberguería o Casa de Misericordia de Nájera con "...la decima de todas mis heredades que se han labrado en Grañon y en todo el alfoz de esta villa...", además de dotar al Monasterio de Santa María la Real con el Monasterio de San Juan de Grañón. (HERGUETA Y MARTIN, Narciso, Colección de documentos para la Historia de La Rioja, Archivo del Instituto de Estudios Riojanos, M/226, volumen I).

El lugar de Grañón estuvo implicado, en cierta manera, en las luchas territoriales que enfrentaron al rey Sancho VI de Navarra y Alfonso VIII de Castilla, en la segunda mitad del siglo XI. En el año 1176, navarros y castellanos se reunieron bajo el arbitraje del rey inglés Enrique II para solucionar sus diferencias. Una de las reclamaciones del rey navarro era la devolución del castillo de Grañón, que había sido propiedad del rey García Ramírez de Navarra por derecho hereditario, hasta que Alfonso VII se lo arrebató. Sin embargo, Navarra no consiguió su propósito y el castillo de Grañón siguió siendo castellano.

Calle Santiago.

En 1187 Alfonso VIII concedió un fuero a la villa, en el que probablemente se determinó la planificación jurídica y urbanística del nuevo y definitivo asentamiento que surgirá en este siglo, tal como consideran algunos historiadores (URBINA MERINO, Ángel, "La puebla nueva de Grañón", La voz cultural, nº 40, Grañón, mayo 2002, edita Asociación "Amigos de la ermita de Carrasquedo"). Los habitantes de los barrios que habían surgido en los siglos anteriores se fueron concentrando en torno al monasterio de San Juan, que estaba situado en el mismo lugar que la actual iglesia parroquial de San Juan Bautista. El Camino de Santiago revitalizó el nuevo asentamiento, gracias a que Domingo de la Calzada lo sacó de la vieja calzada romana y lo dirigió hacia Burgos, pasando por Grañón y Redecilla del Camino. En el siglo XII el Camino de Santiago atravesaba Grañón por la calle Mayor y la calle Santiago, aunque a lo largo del siglo XX sufrió modificaciones en su trazado. La última tuvo lugar en 1999, fruto de la cual la ruta jacobea cruza la villa desde el sur, por la calle de las Cercas, en dirección oeste.

Grañón estuvo rodeado de murallas, de las que no queda ningún vestigio actualmente. A medida que fue consolidándose el nuevo centro urbano, el castillo perdió importancia y la villa fue evolucionando y su población aumentando, desde aquel núcleo inicial surgido en el siglo XII.

En 1752 el Marqués de la Ensenada, ministro de Fernando VI, realizó un catastro en toda España con el fin de averiguar la hacienda que poseía cada localidad y sus habitantes. En el caso de Grañón, el catastro, conservado en el Archivo Histórico Provincial de La Rioja, señala que "...estta dicha villa es de señorio, perttenecientte al Excelentisimo Señor Duque de Bexar...el termino de estta dicha villa, tomado desde el lebantte al ponientte, tiene tres cuarttos de legua, y desde el nortte al sur una legua, siendo sus linderos y confronttaciones, por la parte de el Cierzo con la ciudad de Santo Domingo de la Calzada, el lugar de Villalobar, la villa de Bega de Rio Tiron, el lugar de Vlasco y la villa de Leyba. Por Solano el lugar de Corporales, jurisdiccion de dicha ciudad, el lugar de Morales, jurisdiccion de esta villa, por Abrego con la villa de Santurde, Oja Cavero y la de Villartta, por Regañon la villa de Redecilla del Camino...de Hibrillos...".

A mediados del siglo XIX, Pascual Madoz (Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar, Madrid, Imprenta Pascual Madoz, 1846-1850), escribe que Grañón "...esta situado en un alto bien ventilado y con clima sano. Tiene 204 casas habitadas y seis solares de edificios derruidos, todos antiguamente cercados de murallas, y con el castillo hacia el Este llamado Mira-villa; pero en el día solo se conservan vestigios de su existencia...".

Históricamente las fértiles tierras de Grañón han sido origen de disputas. La más famosa fue la que tuvo lugar a comienzos del siglo XIX, que enfrentó a la localidad de Santo Domingo de la Calzada y a la de Grañón por la propiedad de la era de la Dehesa, un terreno situado entre las dos poblaciones. Dos vecinos de uno y otro lugar se jugaron dicho terreno en una pelea a muerte, de la que salió vencedor el de Grañón, Martín García. El lugar de la lucha se conoce con el nombre de la Cruz de los Valientes, porque en él se levantó una cruz en recuerdo de lo sucedido, que puede observarse desde la carretera. Incluso una calle del pueblo lleva el nombre de Martín García.

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